Extreme Weather Safety Fatality File – Spanish
La historia de dos trabajadores: las muertes por calor en el trabajo provocan respuestas diferentes en Oregón e Idaho
Sebastián Francisco Pérez, un inmigrante guatemalteco de 38 años, se desmayó bajo un calor de 38 °C mientras trasladaba tuberías de riego al aire libre en una granja y vivero en St. Paul, Oregón. A solo 800 kilómetros de distancia, unos días más tarde, Ian Booth, un hombre de 33 años de Idaho que trabajaba en un equipo de jardinería cerca de Lewiston, Idaho, murió de un paro cardíaco por exposición al calor.
La muerte de Pérez en Oregón provocó una rápida reacción por parte del gobernador y los legisladores de Oregón, que implementaron normas más estrictas para los empleadores durante las olas de calor extremo, incluyendo requisitos de descansos frecuentes, y asignaron fondos estatales a un fondo de ayuda para los empleados que faltan al trabajo debido a enfermedades causadas por el calor o el humo.
La reacción a la muerte de Booth en Idaho fue muy diferente, lo que refleja la resistencia política en algunos estados republicanos a promulgar regulaciones para proteger a los trabajadores a medida que los veranos se vuelven más calurosos, dejándolos sin protecciones estatales o federales sólidas.
La familia de Booth recaudó algo más de 4500 dólares y lo enterró discretamente. Apareció una necrológica en el periódico local, The Lewiston Tribune, pero, aparte de los cariñosos comentarios en las páginas de Facebook de sus familiares, la muerte de Booth recibió poca atención pública y no provocó ninguna acción por parte de los legisladores locales.
Fuente: https://www.investigatewest.org